Mujer trotando en sendero. Crédito: Istockphoto.com

Uno de los objetivos de entrenamiento más comunes es la reducción del porcentaje de grasa, si bien el proceso incluye ejercicio y un cambio en la alimentación, hay otros factores específicos a tener en cuenta. Si estás por iniciar un plan de entrenamiento personalizado llévate unas recomendaciones a tu sesión y pregunta al entrenador todo sobre tu meta.

Debemos tener en cuenta que el peso corporal es la suma de cinco componentes, este modelo pentacomportamental  ha sentado las bases de la medición antropométrica, siendo de especial valor en la planificación de programas de ejercicio y en la elaboración de planes nutricionales. 

Medición de contorno con metro. Crédito: Istockphoto.com

Este modelo contempla: 

Grasa corporal, la cual se acumula bajo los tejidos corporales porque se sobrepasan los niveles de ingesta en azucares y grasas con una escasa actividad física. 

Masa muscular: corresponde a la parte magra de nuestro cuerpo, determinada por la forma y el tamaño de nuestros músculos

Masa ósea: Se refiere a la densidad que tienen nuestros huesos, también nuestra talla tiene influencia en este valor

Masa residual: Corresponde a los espacios ocupados por el agua y líquidos intersticiales. 

Grasa visceral:   Corresponde en teoría al peso de las vísceras  y la cantidad de grasa que se puede acumular en ellas. 

Conociendo esto la planificación de los programas para reducir “el peso corporal “Debe basarse en el componente graso y el componente muscular, aquí un decálogo de acciones a llevar a cabo. En Bifit te te acompañamos a diseñar un plan ideal que responda a tus necesidades y objetivos, escríbenos a nuestro whatsapp: https://bit.ly/2YROxsG

  1. Realiza ejercicios de carácter aeróbico,  como bailar, nadar, caminar, trotar, escalar, montar bicicleta o patines.   También los circuitos con cadenas de ejercicios de baja intensidad y duración entre 1 minuto a minuto treinta, contribuyen a la disminución de grasa corporal. 
  2. Los ejercicios con propio peso o sobrecarga también estimulan el uso de las grasas como sustrato energético,  manteniendo el volumen muscular. 
  3. Las adaptaciones a la resistencia tienen una duración promedio de entre 6 a 8 semanas, esto quiere decir que la constancia es clave para el entrenamiento. 
  4. Entrena variando las cargas, tiempos,  intensidades y descansos 
  5. La hidratación es vital en las sesiones, ingiere bebidas que te ayuden a reponer la perdida de electrólitos,  no solo agua. 
  6. Desde la alimentación para perder grasa no debes disminuir la grasas, simplemente es balancear la ingesta entre carbohidratos complejos, grasas poliinsaturadas, verduras  y proteínas. 
Mujer comiendo saludablemente. Crédito: Istockphoto.com

7. Existen teorías sobre la cantidad de ingestas, para perder grasa corporal lo que importa es el balance calórico, o sea que exista una diferencia entre lo que se come y lo que se gasta, siendo menor lo que se come. 

8. El descanso en primordial para reponer los fluidos químicos que interactúan en el proceso de entrenamiento, de igual forma para que nuestros músculos puedan sintetizar las proteínas y crecer, ayudando con esto a emplear eficientemente las grasas en procesos de ejercicio. 

9. Que sea un profesional quien de acuerdo a tu tipo de cuerpo y distribución antropométrica pueda planificar lo más adecuado para ti

7. No te suplementes en procesos iniciales, porque los acelerantes o “quemadores de grasa” interfieren en la adaptación y supercompensación. 

Ten presente todo es un proceso y si nuestra grasa está acumulada ya hace muchos años, no desaparecerá con solo ejercicio y alimentación, en ese espacio los profesionales en estética adecuaran sus técnicas para complementar lo que ya has realizado. 

Para finalizar constancia, disciplina y auto exigencia… lo lograrás.